Los niños tienen estarán internados en una habitación sin ventanas hasta que se curen.
En ese período se tendrán que adaptar, entre otras cosas, al color azul (actualmente le tienen pánico), los tonos de los móviles y el tráfico en la ciudad. De esta forma, se van descubriendo cada vez más anomalías ya que hace poco también se supo que los hijos de Fritzl hablan entre ellos con una especie de lenguaje privado que incluye gruñidos y balbuceos. En este sentido, los médicos han creído conveniente que los chicos viviesen de momento en una habitación sin ventanas para que no se enfrenten tan drásticamente con el mundo que les rodea. Fritzl tenía planeado acabar este verano con el encierro de su hija debido a que no la aguantaba y que estaba cansado de su doble vida. Había decidido hacer volver a Elisabeth de la supuesta secta a la que presuntamente se había ido hace 24 años, tiempo en el que estuvo recluida por su padre.
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