Los cientos de miles de afectados por el ciclón “Nargis” no tienen descanso: Después de la catástrofe hace casi dos semanas se acerca desde el mar un frente de tormenta con lluvias torrenciales a Myanmar (antigua Birmania), advirtieron hoy los meteorólogos.
Pese a la última tormenta, que posiblemente convertirá en lodo los caminos ya dañados en una región cubierta por pantanos, los generales gobernantes de la ex Birmania insistieron en que sus operaciones de ayuda funcionan sin contratiempos.
Sin embargo, emitieron el viernes un decreto en periódicos estatales que dice que se tomarán acciones legales contra cualquiera que sea hallado acumulando o vendiendo suministros de emergencia, en medio de rumores de que hay unidades militares locales que expropian camiones de comida, agua y ropa.
Si los suministros de ayuda no llegan a los afectados en cantidades mayores, los gobiernos extranjeros y grupos de ayuda dicen que existe una amenaza real de enfermedades y hambruna.
El principal responsable de ayuda de la Unión Europea se reunió el jueves con ministros en Yangón, la antigua Rangún, y les instó a aceptar a los trabajadores de ayuda internacionales y a equipamientos esenciales para evitar que siga creciendo la cifra de muertos, que según la Cruz Roja podría llegar hasta 128.000.
El viaje, como muchos otros previos, no dio resultados.
"Las relaciones entre Myanmar y la comunidad internacional son difíciles", dijo Louis Michel a Reuters. "Pero ese no es el problema. No es el momento de las discusiones políticas. Es tiempo de entregar ayuda y salvar vidas", agregó.
Extranjeros abstenerse
Anteriormente, los generales, el rostro más nuevo de 46 años de ininterrumpido gobierno militar, indicaron que no cederían en su posición de limitar el acceso de extranjeros al delta, temerosos de que eso pueda afectar su control sobre el poder.
"Ya hemos concluido nuestra primera fase de ayuda de emergencia. Vamos a entrar a la segunda fase, la etapa de reconstrucción", dijo esta semana el primer ministro, Thein Sein, a su homólogo tailandés, según lo citó la televisión estatal.
Poniendo de manifiesto dónde tiene concentrada su atención, la Junta anunció el resultado abrumadoramente favorable a la Constitución apoyada por el Ejército en el referéndum que se realizó el sábado, pese a los llamamientos a que fuese pospuesto como consecuencia del desastre.
Dos semanas después de que la tormenta devastó la densamente poblada zona del delta del Río Irrawaddy, los suministros de comida, medicinas y refugios han sido enviados con cuentagotas a las comunidades afectadas.
En el pueblo de Bogalay, en el delta del río y donde se cree que cerca de 10.000 personas han muerto, la gente se quejaba de ser sometida a trabajos forzados y de la escasa existencia de alimentos en los centros estatales para refugiados.
"Tienen que romper piedras en los lugares de construcción, les pagan 1.000 kyats (1 dólar) al día, pero no les dan comida," dijo Ko Hla Min, quien perdió a nueve miembros de su familia debido a la tormenta.
Junto al río en Bogalay aún hay cadáveres pudriéndose, enredados entre los matorrales. Los campesinos pesca, se lavan y bañan en el mismo río. |