Funcionarios y expertos de varios países se reunieron en México para discutir la producción de biocombustibles y sus efectos en el mercado de los alimentos, en el marco del I Congreso Internacional de Biocombustibles en Guadalajara, inaugurado ayer.
Robert Zoellick, Presidente del Banco Mundial, remarcó que "el tema del biocombustible requiere de análisis y debate". "Fortalecer nuestra seguridad energética sin arriesgar, en ningún momento, la seguridad alimentaria de nuestro país es de vital importancia para el programa de desarrollo de biocombustibles”, dijo la Secretaria mexicana de Energía, Georgina Kessel, al dar inicio al encuentro.
Brasil, el segundo productor de etanol y biocombustibles en el mundo, con el 32,6% de la producción global, reconoce que el uso de maíz para fabricar etanol puede "causar incrementos en los precios de los alimentos", según afirmó el Gerente de Comercialización de Petrobras, Luthero Winter, aunque aclaró que su país sólo utiliza caña de azúcar. Estados Unidos, el mayor productor de etanol del mundo, con el 45,8% de la producción mundial, utiliza este grano para producir el biocarburante.
Brasil alega que la producción de biocombustibles no requiere sustraer tierras destinadas a la producción de alimentos para aumentar sus plantaciones de caña de azúcar destinada al etanol.
No obstante, Todd Johnson, especialista en energía del Banco Mundial, consideró que hay una gran presión política internacional para que Estados Unidos reduzca la cantidad de maíz destinada a producir etanol, que ha causado el alza del precio del grano y una distorsión en el mercado de alimentos. Johnson sostuvo que en el país norteamericano ya hay una distorsión del mercado de maíz que impacta en el de alimentos y auguró que lo mismo sucederá con Brasil en el caso del azúcar.
"El 99,9% de la producción de etanol proviene de cultivos que tienen un valor alternativo en otros mercados, y mientras el biocombustible dependa de estos insumos estará compitiendo con otros mercados", señaló Johnson.
Por su parte, José Leónidas Tobón, titular de la política de biocombustibles de la secretaría de Agricultura de Colombia, descartó también que en su país vaya a haber un problema de desabastecimiento de alimentos. "Estamos produciendo etanol de una variedad de azúcar que nos sobraba, el excedente la convertimos en etanol. También tenemos excedente para exportaciones de aceite de palma y lo estamos convirtiendo en biodiesel", explicó.
En apenas siete años, Colombia ha logrado insertarse en el mercado de biocombustibles, y actualmente los automóviles en un 70% de su territorio usan combustible con una mezcla de un 10% de etanol. Hoy en día, Colombia produce con caña azúcar más de un millón de litros diarios y con palma de aceite genera 300.000 litros diarios.
México anunció el miércoles que entrará al mercado del etanol en 2010, al reglamentar que los carburantes de Guadalajara, la segunda ciudad más importante del país, contengan un 10% de etanol.
El Banco Mundial cuestiona la política de EEUU
Estados Unidos debe evaluar el alza en los precios mundiales de los alimentos y su efecto en los pobres al establecer políticas que dirigen buena parte de su cosecha de maíz a la producción de biocombustibles, dijo Robert Zoellick.
El fenómeno de la espiral de precios alimenticios suele ser atribuido a problemas climáticos y al incremento del consumo de alimentos en Asia, particularmente en economías en crecimiento como China e India. Pero el aumento de la producción de biocombustibles como el etanol, a base de vegetales como el maíz, es también señalado como responsable, algo que, según Zoellick, Estados Unidos (activo promotor de los biocombustibles) debería tener en cuenta.
"El país tiene que evaluar el efecto de eso en la totalidad de asuntos humanitarios en términos de los precios de los alimentos", señaló Zoellick en una conferencia de prensa en Ciudad de México.
Por su parte, el Gobierno estadounidense aduce que el etanol producido a partir del maíz y usado como sustituto del combustible puede ayudar a reducir la dependencia energética que sufre la nación hacia otros países productores de petróleo. De esta manera, el Congreso estadounidense aprobó el año pasado una legislación que requiere que, para el 2022, 36.000 millones de galones del suministro de combustible del país provengan de fuentes renovables.
Actualmente, más de una cuarta parte de la cosecha de maíz estadounidense va a la producción de biocombustibles. Bush dijo la semana pasada que todavía respalda el programa estadounidense de etanol y que la industria del etanol de su país es responsable por sólo una pequeña parte de la inflación en el precio de los alimentos.
|