El crecimiento económico estadounidense del primer trimestre fue mayor al esperado, gracias al vigor de las exportaciones y a una ligera aceleración del consumo, lo que que refuerza la expectativa de que el país norteamericano pueda escaparle a la recesión.
Estimado inicialmente en 0,6% anual, el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de Estados Unidos en el primer trimestre fue corregido al alza por primera vez al 0,9% y luego al 1,0%, según indicó el Departamento de Comercio. En el trimestre anterior, el PBI había avanzado apenas un 0,6% anual.
Así, el crecimiento del primer trimestre es el más fuerte desde el tercer trimestre de 2007, lo que respalda la proyección de aquellos que calculan que la economía estadounidense sorteará la amenaza recesiva. La revisión del crecimiento confirma esta intuición, ya que se explica no sólo en función de un volumen más robusto de exportaciones favorecidas por el dólar débil, sino también por gastos de consumo más sólidos.
Con relación a las estimaciones precedentes, el consumo (+1,1%) destronó al comercio exterior del papel de principal impulsor del crecimiento económico. No obstante, la balanza comercial sigue siendo uno de los motores de la expansión económica, debido a un aumento del 5,4% de las exportaciones, lo que representa más del doble de lo que se había calculado hasta entonces (+2,8%), sumado a una baja menor a la prevista de las importaciones (-0,7% contra -2,6%).
Las empresas también se desempeñaron un poco mejor que lo originalmente estimado, y sus inversiones en equipos y software aumentaron un 0,2%, en lugar de la baja de 0,9% prevista inicialmente.
La distribución más equilibrada de los componentes del PBI "mejora modestamente las perspectivas de crecimiento para el segundo trimestre", dijo Peter Kretzmer, economista del Bank of America, que prevé un crecimiento de "alrededor del 2%" anual.
No obstante, "la economía todavía está lejos de haber salido del problema", consideró Nigel Gault, de Global Insight. Tras un buen tercer trimestre, sostenido, como el segundo, por el plan de relanzamiento presupuestario, el experto prevé "una recaída en el cuarto trimestre".
En cuanto al riesgo inflacionario, las cifras definitivos del PBI confirman los temores de la FED, ya que el índice de precios vinculado a los gastos de consumo fue corregido al alza a 3,6% (contra 3,5%), como el índice de base, que excluye alimentación y energía, revisado a 2,3% en lugar del 2,1% inicial.
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