El Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, afirmó que confía en que las conversaciones comerciales de la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) lleguen a un pacto para inicios de julio, fecha que según él, sería la última oportunidad de lograr un acuerdo.
Tras reunirse con la Representante de Comercio de Estados Unidos, Susan Schwab, Amorim indicó que las posturas de dos de los gigantes del rubro agrícola, considerado un factor crucial de las conversaciones para abrir el comercio mundial, se estaban acercando. No obstante, pese al buen clima del diálogo, el funcionario brasileño confió que no se produjo "ningún avance" en el diálogo sobre
los aranceles que el país norteamericano aplica a las importaciones procedentes de Brasil de etanol, un producto que considera "fundamental".
"Pueden ser optimistas, confiados o tener esperanzas. Yo tengo esperanzas", declaró Amorim a los periodistas tras el encuentro realizado en Roma. Según Amorim,
debe haber un acuerdo amplio para fines de junio o inicios de julio a más tardar para concluir la Ronda Doha antes de que un nuevo Presidente asuma en Estados Unidos en enero de 2009, fecha después de la cual cualquier pacto sería postergado indefinidamente.
"Si llega un nuevo Gobierno, sea demócrata o republicano, tomará más tiempo llegar a un pacto", indicó el Canciller. "Por otra parte, si logramos un acuerdo creo que sería muy difícil para un nuevo Gobierno rechazarlo, ya que colocaría a Estados Unidos en una posición incómoda”, agregó.
Schwab dejó en claro que Estados Unidos también busca alcanzar un acuerdo antes de que George W. Bush abandone la Casa Blanca, y que las próximas semanas, cuando los negociadores estudien los nuevos borradores, serán cruciales.
Amorim sentó las bases de lo que los negociadores comerciales deben discutir obligatoriamente. "La eliminación de subsidios y el acceso a los mercados es la mejor ayuda que se les puede dar a los pobres", explicó. La agricultura es clave dentro de las conversaciones comerciales, ya que los países más pobres sostienen que los subsidios estatales a los agricultores en Estados Unidos y Europa colocan a sus propios productores de alimentos en desventaja.
Para Amorim, los altos costos de alimentos a nivel mundial fortalecen la idea de mayores recortes en subsidios agrícolas por parte de los países más ricos. Además, el representante brasileño advirtió que si bien el diálogo agrícola iba por buen camino, podría haber problemas con el capítulo sobre bienes industriales, en el que algunas naciones sudamericanas no estarían de acuerdo en abrir demasiado sus mercados a las importaciones.
El pacto debe respetar las sensibilidades del Mercosur, indicó Amorim, y no imponer condiciones que algunos de los países miembros del bloque no puedan tolerar, incluso si otros estén dispuestos a aceptarlas. "En el sector de bienes industriales, si nuestras sensibilidades no son consideradas de la misma manera que las sensibilidades de los europeos, por ejemplo en cuanto a productos agrícolas, este podría ser un punto de quiebre", concluyó.