El Embajador de Washington en Bogotá, William Brownfield, afirmó que su país "está en deuda" con Colombia por el rescate de tres de sus ciudadanos secuestrados, por lo que consideró que el Congreso estadounidense debería agilizar el estudio y aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado entre ambas naciones.
El diplomático declaró que sería una muestra de agradecimiento por el rescate de 15 rehenes en poder de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre ellos tres estadounidenses, el pasado 2 de julio.
"Mi Gobierno está en deuda con Colombia por la liberación de los 15 secuestrados, pero especialmente de los estadounidenses. Mi Congreso debería apoyar a Colombia aprobando lo más pronto posible el TLC, gestión que también debe realizar el legislativo colombiano", indicó Brownfield.
El Embajador no descartó la posibilidad de que Estados Unidos solicite la extradición de los jefes guerrilleros conocidos con los alias de "Cesar" y "Gafas", capturados en el operativo de rescate de los 15 secuestrados, entre los que se encontraba la ex-candidata presidencial Ingrid Betancourt y 11 policías y militares. "Estados Unidos es consciente de que sus delitos deberían ser juzgados primero en Colombia y, si es el caso, ser juzgados en ese país", concluyó.
El Presidente estadounidense, George W. Bush, ha instado en repetidas ocasiones al Congreso del país norteamericano a aprobar lo antes posible el TLC pendiente con Colombia.
El acuerdo comercial bilateral fue firmado en noviembre de 2006, y en abril pasado Bush envió al Congreso el proyecto de ley que contiene el tratado, lo que abría un plazo de noventa días para su debate y votación. Sin embargo, la Cámara de Representantes optó por cambiar las normas internas para eliminar el plazo de noventa días, lo que aplaza de manera indefinida la votación sobre el TLC.
Los demócratas, que controlan ambas cámaras del Congreso, aducen, entre otros argumentos para no debatir el tratado, que Colombia debe mostrar más logros en materia laboral y de derechos humanos, y que en Estados Unidos se deben ampliar los beneficios para los trabajadores que pierden sus empleos por culpa de la competencia extranjera.
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