La inflación trepará al 23,5 por ciento durante el año que viene y la economía argentina se desacelerará y crecerá 3,7 por ciento, de acuerdo con proyecciones difundidas hoy por la Universidad Austral.
Según el informe de esa casa de estudios, elaborado por el ex ministro de Educación Juan José Llach, durante el año próximo crecerán 2,6 por ciento el consumo y 5 por ciento el nivel de inversión.
Pero habrá caídas en los valores nominales de exportaciones e importaciones, de 85.200 a 77.500 millones de dólares y de 73.000 a 68.900 millones de dólares. "Es que la desaceleración de la economía global ya está impactando en la Argentina, vía el menor crecimiento de Brasil, la caída de las exportaciones más sensibles, como los autos, y precios de commodities más flojos que en 2010-2011", añadió el trabajo.
A esto -indicó el reporte- se agregan "las incertidumbres cambiarias, la necesidad de reducir subsidios, una cierta fatiga del consumo y un mal clima de inversión que se manifiesta en un riesgo país que cuadruplica el promedio de los países latinoamericanos sensatos y que se acentúa ahora con la súpersecretaría creada para Guillermo Moreno para controlar el comercio exterior y el interior con la habitual discrecionalidad".
Sobre la inflación al consumidor, la Universidad Austral consideró que "actuarán factores alcistas, principalmente las correcciones de tarifas y tipo de cambio, pero también bajistas, como el menor crecimiento económico y aumentos de salarios de convenio también menores que los de 2011".
Por otro lado, pronosticó que crecerán menos la base monetaria y el gasto público.
En cuanto a la crisis externa y sus repercusiones en el país, el documento advirtió que hoy, el Gobierno "tiene hoy menos herramientas que en 2008 para moderar el impacto".
"Ello ocurre por la menor calidad del balance del Banco Central, por tener un déficit fiscal del orden de 1 por ciento del PIB, por el resultado casi nulo del balance de pagos y por la tensión entre tasas de interés y tipo de cambio que puede reaparecer periódicamente", añadió.
Sin embargo, subrayó que "un contrapeso importante es que lo más probable es que el mundo no atraviese una fase recesiva tan intensa como en 2008-09".
La industria cayó por tercera vez consecutiva
Puntualizó, además, que la producción industrial mostró en enero-marzo la tercera caída trimestral consecutiva (FIEL) y la fabricación de autos bajó 5.7 por ciento.
Las estimaciones de la cosecha de soja siguen cayendo y se ubican ahora cerca de 40 millones de toneladas, 15 menos que las esperadas, lo que implica una merma de 8100 millones de dólares parcialmente compensada por el aumento de 4000 millones por los mejores precios.
"El panorama es sin dudas preocupante, más aun porque no se ve a las autoridades encarando ni la tendencia recesiva ni la inflación, más o menos como si no existieran", alertó Llach.
En este sentido, Llach advirtió que el "problema cultural" de la Argentina "es la inflación, no el dólar". De este modo, salió al cruce de declaraciones del jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, quien esta semana, al brindar un informe en el Congreso, dijo que hay un "gran problema cultural" con los argentinos que "piensan en dólares".
"El dólar es hijo de la inflación. Estamos en un lío que va empeorando. Esto de la pesificación forzosa tiene muchos peligros, sobre todo si se piensa hacerlo de manera no voluntaria", enfatizó el economista y ex ministro de Educación.
En declaraciones a Radio 10, Llach recomendó prestar atención "al momento en que la gente empieza a sentir miedo por los depósitos bancarios".
Y añadió que durante períodos sin inflación en la Argentina, "se pensaba totalmente en pesos".
El economista recomendó "desandar el camino" para superar las restricciones del mercado de cambios, a través de acuerdos entre precios y salarios y un ordenamiento de las cuentas públicas para tranquilizar a "la fiebre dolarizadora".
"Estamos a tiempo de evitar una crisis violenta", advirtió.