El Gobierno pagará hoy los vencimientos del BODEN 2012 por unos 2.254 millones de dólares y el Palacio de Hacienda encarará luego el último tramo del proyecto con el que planea canjear los bonos atados a la inflación.
Se calcula que al menos la mitad de los bonos están en manos argentinas, ya que fue un papel entregado a los ahorristas que aceptaron ese título para sacar sus ahorros del corralito y el corralón.
La polémica por esta operación, considerada como una especie de test para el Gobierno, se instaló en torno a la fuente que utilizará el Palacio de Hacienda para afrontar los vencimientos, ya que algunas versiones indican que el Gobierno meterá mano en las reservas internacionales del Banco Central. Medida que siempre es vista como poco conveniente y, en todo caso, como un recurso de emergencia.
Ante esto, el ministro de Economía Amado Boudou salió a explicar la semana pasada que los papeles "se compraron escalonadamente con superávit fiscal y están depositados en una cuenta en el Banco Nación".
Además, cobra mayor relevancia porque se produce en un contexto financiero y fiscal complicado para la Argentina. El Estado sigue sin tener quien le preste dinero en el mercado mundial de bonos. Esto sucede desde que en diciembre de 2001, el entonces presidente Adolfo Rodríguez Saá declaró la cesación de pagos de la deuda.
De todos modos, los expertos creen que lo más posible es que el pago se haga con recursos mixtos: una parte con recursos propios y otra con dólares del Central.
"Seguramente se registrará una baja transitoria de las reservas del Banco Central, pero será de unos 700 millones de dólares, que serán los que le comprará el Tesoro para completar el pago, porque el resto de los dólares ya fueron comprados", estimó el ex viceministro de Economía Miguel Bein al diario Clarín.
Y aclaró que eso no afectará la relación entre las reservas y el circulante porque el Central recibirá a cambio los pesos que correspondan según la cotización de mercado.
Otros, en cambio, sostienen que como resultado de esta operación, las reservas del Banco Central sufrirán una caída de entre u$s 1.500 millones y u$s 1.600 millones. De esta forma, las reservas internacionales pasarían de u$s 46.032 millones a alrededor de u$s 44.500 millones
De los US$ 2.250 millones que vencen hoy, 2.000 millones corresponden a la amortización de capital y 250 millones son intereses. Esto también es parte de la situación irregular que vive la Argentina en materia de financiamiento: en una situación normal los países no pagan en efectivo el capital sino que emiten un nuevo bono. Pero hoy no habría interesados en ese título, a menos que fuera entregado en forma compulsiva.
Si bien el pago de hoy es el más importante del año, todavía quedan compromisos abultados en relación con la deuda. Sobresale el cupón PBI, por u$s 2.000 millones, que debe cancelarse el 15 de diciembre próximo.