De acuerdo con el mandatario, Francia tomó la propuesta con gran entusiasmo, luego de exponer su idea al titular del ministerio, Jean-Louis Borloo. De esta forma, Correa hace un llamado a la comunidad internacional para que se le desembolse a Quito la mitad de los ingresos, que su país recibiría si explotara la reserva amazónica, calculada en 900 millones de barriles de crudo.
"Estamos dispuestos a renunciar a gran parte de esa cantidad de dinero y de recursos financieros tan necesarios para el desarrollo de nuestro país a cambio de evitar quemar más combustibles fósiles, de mayores afectaciones al clima mundial y de preservar esa zona de tanta diversidad", añadió Correa, quien dijo también que la cantidad demandada es la mitad de lo que podría obtener del yacimiento.
Es una propuesta "tremendamente desafiante y hermosa", aseguró el líder ecuatoriano. Dijo también que esta propuesta es el principal proyecto de su Gobierno, en el que ha puesto "mucha esperanza y mucha fe". Representa una "ruptura con la política energética y con la lógica económica tradicionales", añadió".
Correa reconoció que el medio ambiente es un bien público, a diferencia del petróleo, pero dijo que el viejo continente también disfruta de la riqueza ecológica que le da pulmón del planeta llamado amazonía, por el que no recibe ninguna compensación. El presidente sudamericano espera que esta moción "tenga éxito", pero afirmó que, de lo contrario, su país ser verá obligado a "explotar esas reservas para el desarrollo del país".
Aseguró también que "los países desarrollados ya depredaron su medio ambiente, gozan de altísimos niveles de vida y nosotros todavía tenemos grandísimos problemas por resolver". os más necesitados en Ecuador, afirmó Correa, "contestan con toda legitimidad: ya basta, déjennos morir contaminados como los ricos. Déjennos morir ricos".
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