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¿Qué nos pasa a los argentinos?

La desorientación más absoluta es hoy la característica intrínseca de la escena política. El grado de desconcierto es atípico. Todo cuanto acontece tiene ribetes desopilantes. Cada discurso de la Presidente es un unipersonal digno de ser llevado, en el verano, a la costa o a Carlos Paz.

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Es sabido que hasta los funcionarios más kirchneristas, que la aplauden esforzadamente, y escuchan con atención las palabras de las ideas, y del relato de Kristina, le asienten y rinden pleitesía una y mil veces. ¿Y porqué la sociedad se mantiene en silencio, haciendo catarsis en redes sociales o refunfuñando dentro de cuatro paredes? Ello se explica con cinco letras: MIEDO.

Mientras algunos se preguntan cómo salir ilesos del laberinto en que se metieron, aun siendo responsables de ello; los otros, es decir nosotros, nos preguntamos cómo y cuándo terminará todo esto. Y posiblemente algo de responsabilidad nos quepa, aunque no lo aceptemos. En síntesis, podría decirse que, de un modo u otro, todos estamos siendo cómplices del gobierno. Sí,nos suena duro y asqueroso.

En este contexto, Kristina avanzó y seguirá avanzando, gozando de los aplausos de unos y de los silencios del resto, aunque sólo le quede por avasallar más libertades individuales, tarea que ha comenzado ella y su marido desde que nos los encajó Duhalde en 2003. ¿Porqué puedieron hacer esto? La respuesta es deleznable, pero es más simple de lo que parece: nosotros se lo permitimos y se lo seguimos permitiendo -reitero- por miedo.

 Albert Camus, en El Hombre Rebelde,  sostenía que callarse es dejar creer que no se juzga ni se desea nada. La desesperación juzga y desea todo en general, pero nada en particular,y por ello deviene fácilmente en silencio. Lo efímero y breve  y  del último golpeteo  de las cacerolas ha demostrado con claridad esto que afirmo.

El pueblo argentino se refleja en sus gobernantes. No cree en nada, por lo tanto nada tiene sentido, no afirma valor alguno. Todo es posible pero nada tiene importancia. Hasta la maldad y la virtud son caprichos del azar. La acción es reemplazada por el quietismo, y así la vida se convierte en una espera opaca.En este ámbito, nada es verdadero ni falso, ni bueno ni malo. Y si acaso ponemos un adjetivo a algo, en el instante en que acontece, el adjetivo desaparecerá por otro hecho perverso que lo reemplace en pocas horas. 

Un ejemplo: el asesinato de Nisman causo estupor, pero ya pasó.Fué reemplazado por el programa de Lanata del domingo sobre La Morsa. La vida sigue como un río torrentoso, indiferente a cualquier corriente. La apatía quita valor y carece  de sentido ser honesto, o no, basta con ser el más fuerte.

Esto sucede hoy en la Argentina. Kristina tiene un gran andamiaje comunicacional, y una habilidad indiscutible para hallar métodos mágicos que sumen a su única intención: perpetuarse en el poder. Para ello es necesario tener a una sociedad  en estado de apatía, anestesiada, entretenida con juegos infantiles, como Show Match, o discutiendo si Daniel Scioli hace bien en enfrentarla, o como termina la novela turca.Como afirmaba Epicuro: "DE ESPERA EN ESPERA CONSUMIMOS NUESTRA VIDA Y NOS MORIMOS TODOS EN LA RUINA.

Lo absurdo no es que el kristinismo siga manipulando al pueblo con ficciones, novelas,relatos y circos, todos mentirosos: Tecnópolis es un claro ejemplo de ello. Lo vienen haciendo desde hace 12 años. Lo que nos asombra es que, desde el momento en que la sociedad toma conciencia de que ese tipo de entretenimiento es una herramienta del poder, al igual que el circo romano, para mantener el status quo, y el gatopardismo, no haya un rechazo generalizado a consumirlo.

Kristina no tiene la menor idea de economía, pero sabe un montón de manipulación, y esta es la dosis de veneno que nos inyecta a los argentinos. Y que tomamos  con la conciencia de que nos están dopando.Un estado más grave de lo que se piensa.                   

¿Por qué esta debilidad de los argentinos por gobiernos  indignos? Es muy difícil que aceptemos algún grado de culpa en todo esto. El “yo no la voté” sólo sirve como atenuante para exculparnos a nosotros, sin siquiera rezar un "padre nuestro",pero no soluciona ni evita que vuelva a repetirse en la siguiente elección, sin ningún complejo de culpa frente a la boleta elegida y puesta en la urna.

A esta altura me pregunto qué es lo que se puede hacer?. Rebelarse. No tomando como rebelión el concepto vacuo de
desorden, caos y disgregación, sino todo lo contrario: manifestando públicamente nuestras ideas,perdiendo el miedo a diferenciarnos, dejando de escondernos detrás de nombres falsos o apodos que sirven de protección pero no aportan ninguna solución.

Jugarse no es pararse frente al delincuente y decir “-aquí estoy máteme”, pero tampoco es esconder la identidad por
temor a la AFIP. ¿No nos da un poco de vergüenza que así sea?. Si  demostramos miedo a la visita de los recaudadores, dejemos entonces de quejarnos por quienes detentan el poder. Ellos han logrado su cometido. Ganaron.

Esta pequeña tesis que escribí no puede terminar sin un final convincente y responder a la pregunta¿por qué Kristina es la presidente que Argentina tiene hoy en día. ¿Es justo decir que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”? no lo se, pero puedo asegurar sin temor a equivocarme que debe admitirse que cada país tiene el presidente que refleja mejor a su gente.

Ya no se elige a los mejores sino a los semejantes, aunque tengan rasgos más grotescos comparados con el grueso de la población.Es  coherente que Pepe Mujica ayer y Tabaré Vázquez hoy gobiernen Uruguay?;o Evo Morales a Bolivia?; Bachelet a Chile, y Merkel a Alemania? Mi hipótesis es polémica pero no ser realista. José Mujica, preguntado por los periodistas sobre Hugo Chávez, respondió:: “Para Venezuela, está bien” Del mismo modo, si se interroga por Kristina se podrá decir que para esta Argentina, está bien. ¿Alguien se atreve a sostener lo contrario? ¿Y por qué?

Narcisista, pagada de sí misma, ególatra,caprichosa, intolerante, mentirosa, no parece muy distinta al argentino promedio.Desde luego las generalizaciones son odiosas, pero es claro ver que representa al conjunto social con una exactitud difícil de negar. ¿O no se embelesó la clase media con las cuotas para plasmas, mientras se destruían las instituciones básicas? Y dentro de las clases bajas, ¿no hay muchos que toman todos los planes sociales que se les ofrecen, antes que trabajar, y tener la netbook regalada?



Una sociedad que se horroriza, apenas una pocas horas por una cantidad infinita de crímenes aberrantes y cuando llega el fin de semana, no recuerda nada más que tomar la Panamericana para ir a los countries; una sociedad que saca las cacerolas para golpearlas y sin que nada haya cambiado, las guarda… En resúmen, una sociedad que, como decía Perón tiene al bolsillo como la fibra más sensible, antes que la vida,no dista considerablemente de parecerse a quién encarna el ejecutivo kirchnerista.
¿Engañarme yo? A otro perro con ese hueso. El espejo no nos deja mentir.

¿Qué podrían hacer un Belgrano, un Castelli, un Sarmiento, un Lisandro de la Torre en esta Argentina actual? Ellos existieron cuando los argentinos preferían la civilización a la barbarie; y al progreso llegaba de mano de la educación laica y libre, no de un electrodoméstico.

Somos iguales fatalmente a la presidente.Ella incumple leyes, nosotros rompemos reglas. Ella no escucha al otro, nosotros tampoco. Pretender que esto cambie es como exigirle a un argentino que deje de ser ostentoso,individualista o pedante. Si nosotros echamos la culpa a otros del gobierno que tenemos, ¿por qué Kristina Fernández no se hace cargo de su ineficiencia constante?

Franz Kafka decía: “No nos ahogamos por falta de oxígeno, sino por falta de capacidad en los pulmones”  Y a buen entendedor pocas palabras…”

Ernesto Halabi
 
 

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