El jefe de inteligencia de Assad falleció el viernes a causa de las heridas sufridas en el atentado del miércoles, el cuarto miembro del círculo más estrecho del presiente que muere por una explosión que cambió el conflicto de 16 meses.
Desde entonces, los rebeldes han avanzado hacia el centro de la capital y tomado el control de otras ciudades. El jueves, capturaron tres cruces fronterizos con Irak y Turquía, la primera vez que toman territorio en las fronteras sirias.
Assad no ha hablado en público desde el miércoles, lo que se suma a la sensación de que su familia está perdiendo el control sobre uno de los países de mayor importancia de Oriente Medio, que ha gobernado durante más de cuatro décadas.
Los próximos días serán críticos para determinar si el Gobierno de Assad puede recuperarse de la bomba, que destrozó gran parte de su estructura de mando en un solo golpe y destruyó el aura de invulnerabilidad de su clan.
Las potencias regionales y mundiales ahora se preparan para la última fase del conflicto, esperando una salida de Assad sin desencadenar una guerra sectaria que podría extenderse más allá de sus fronteras en una de las zonas más volátiles del mundo.
La diplomacia no ha conseguido seguir el ritmo de los acontecimientos. Un día después de que Moscú y Pekín vetaran una resolución de la ONU que habría permitido imponer sanciones, el Consejo de Seguridad aprobó una ampliación de 30 días de la pequeña misión de observadores, desarmada, la única presencia militar externa sobre el terreno.
En un aparente éxito de las fuerzas de Assad, la televisión estatal informó que fuerzas sirias habían despejado el distrito central de Damasco de "mercenarios y terroristas". Activistas opositores y fuentes rebeldes confirmaron el viernes que se habían retirado después de quedar bajo fuertes bombardeos.
"Es una retirada táctica. Aún estamos en Damasco", dijo Abu Omar, un comandante rebelde, por teléfono.
Activistas dijeron que al menos 100 personas murieron en Damasco el viernes. La cifra no pudo ser verificada ya que el Gobierno sirio prohíbe el acceso de periodistas extranjeros.
Los enfrentamientos durante la noche fueron más feroces en el distrito Mezzeh, donde los rebeldes parecieron realizar ataques sostenidos contra complejos de seguridad ubicados en la zona, dijeron vecinos.