Contreras ejercía como Director General de Comunicación, el cual tiene bajo su control los medios de televisión y radio del Estado, además de ser el jefe de prensa del Palacio de Gobierno. El ahora ex vocero fue uno de los más acérrimos colaboradores del presidente Morales y estuvo a su lado desde su etapa como dirigente sindical, previo a ganar las elecciones presidenciales de 2005, campaña en la que también participó de forma activa.
La renuncia de Contreras se produce, según él mismo lo admite, en medio de la "difícil coyuntura" que atraviesa el país, dividido entre el proyecto constitucional de Evo Morales y los procesos autonómicos de varias regiones opositoras.
Contreras aseguró durante la conferencia de prensa en la que leyó su dimisión que el gobierno empezó su revolución con "paso firme y altivo", con medidas que beneficiaron a las mayorías, pero que descuidaron a "grupículos y logias ligadas" al neoliberalismo y "también a los enemigos internos que ahora se han convertido en un obstáculo al proceso de cambio".
"Golpe de timón"
Contreras también pidió por la unidad de la patria en vez de la división, "diálogo con todos los sectores antes que violencia, libertad de expresión antes que censura, transparencia antes que hechos de corrupción, gestión antes que desinformación". Por otra parte, aseguró que la única forma de profundizar la revolución es fortaleciendo los principios del Movimiento Al Socialismo (MAS) junto a los movimientos sociales, "sin influencia de personajes que no comulgan con el proceso histórico que vive el país".
"Necesitamos un golpe de timón para mandar obedeciendo", ha sostenido, en alusión a los movimientos sociales que, a su juicio, deben ser "los guardianes de este proceso de cambio, recuperando protagonismo y participación activa". El ex vocero subrayó que no se puede permitir que en el gobierno "exista el mínimo intento de atentar la libertad de prensa y expresión porque es atentar contra la democracia" y le pidió a Evo Morales que no cambie en su postura antineoliberal y antiimperialista.