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El Gobierno boliviano tropezó hoy en su intento de resolver el conflicto de límites en el departamento de Tarija por la vía del diálogo cuando los principales involucrados rechazaron la invitación a reunirse hoy en La Paz.
El conflicto se originó por una pugna de límites geográficos entre las provincias bolivianas sureñas Gran Chaco y O'Connor. Estas provincias se disputan la jurisdicción del cantón Chimeo porque allí opera el megacampo Margarita que, por ahora, pertenece a la segunda provincia.
Dicho campo es uno de los más ricos de Bolivia, con reservas que alcanzan a 15 trillones de metros cúbicos de gas, actualmente operado por la brasileña Petrobras y la hispano-argentina Repsol-YPF.
Las autoridades de la sureña provincia Gran Chaco se negaron a asistir a la reunión convocada por el gobierno para hoy.
Las autoridades municipales y dirigentes cívicos de la provincia Gran Chaco participaron ayer de una reunión donde se tomó la decisión de no presentarse, hoy, en la sede de gobierno, según explica el diario boliviano La Razón.
“En la región hay un clima de tensión y de desconfianza, por ello no vamos a asistir a la convocatoria, pero se solicitará que el Vicepresidente venga a primera hora”, declaró a La Razón el alcalde del municipio Villamontes, Rubén Vaca.
Con ese fin, los chaqueños organizaron un diálogo paralelo en la ciudad de Villamontes para hoy, en horas de la mañana.
El funcionario agregó que también invitarán a la reunión a Mario Cossío, prefecto (gobernador) del departamento de Tarija, con la que disputan la jurisdicción del megacampo Margarita. Cossío es acusado de parcialización a favor de O'Connor.
En cambio, los representantes de la provincia O'Connor ya están en la sede de gobierno. El alcalde de Entre Ríos, Teodoro Suruguay, declaró a radio Fides que en la cita presentarán toda la documentación y pruebas que “afirman que el cantón Chimeo nos pertenece. Estaremos presentes con papeles para decirles que somos los dueños. Nosotros rechazamos la resolución del Gobierno y tomaremos medidas”.
La pelea entre dos pequeñas provincias bolivianas del departamento de Tarija por un millonario pozo de gas, en el sur del país, sobre la frontera argentina, que ya cobró un muerto y 23 heridos, continuó ayer con la ocupación de nuevos campos gasíferos y la liberación de 58 policías tomados como rehenes en la víspera, después de una ardua negociación entre policías y manifestantes.
La planta gasífera de Transredes (Shell), ocupada por vecinos y manifestantes de la ciudad fronteriza de Yacauiba continuaba anoche tomada, aunque la decisión de liberar a los rehenes sólo logró descomprimir mínimamente la situación, ya que otra sede de la misma empresa en la vecina Villamontes y el campo de producción San Alberto, operado por Petrobras, en la ciudad de Carapari, fueron invadidos con el objeto de cortar el suministro de gas hacia la vecina Argentina.
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