El avión presidencial Air Force One aterrizó esta mañana en el aeropuerto Ben Gurion, cerca de Tel Aviv. Bush fue recibido por el presidente israelí, Shimon Peres, y el primer ministro israelí, Ehud Olmert, antes de viajar a Jerusalén por una autopista completamente cerrada al tráfico.
Después tenía previsto reunirse con Olmert en presencia de la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice; la ministra israelí de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni; el ministro de Defensa, Ehud Barak, y el jefe del Estado Mayor, Gaby Ashkenazi.
Este nuevo viaje de Bush, el segundo que realiza a Israel desde el pasado enero, es considerado como la muestra de un compromiso a favor de la paz que muchos juzgan demasiado tardío. En los primeros siete años de su presidencia, Bush nunca había viajado a Israel.
La visita comienza sin embargo con malos auspicios, entre negociaciones que patinan, nuevas sospechas de corrupción contra Olmert y alarmantes tensiones en el vecino Líbano.
Bush quiere lograr antes de finales de 2008, y por lo tanto de su mandato en enero de 2009, un acuerdo de paz que desemboque en la creación de un Estado palestino.
Olmert y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, se habían comprometido a intentar alcanzar tal acuerdo en la conferencia de paz realizada en Annapolis (Estados Unidos) en noviembre de 2007, bajo la égida de Bush.
Pero en los casi seis meses que pasaron desde entonces no ha hecho más que crecer el escepticismo con que fue acogida la promesa de resolver un conflicto tan viejo como el del Estado de Israel.
Antes de partir de Washington, Bush aseguró que continúa creyendo en un acuerdo que constituiría, según él, una "descripción" de lo que sería un Estado palestino.
"Seguiremos trabajando duro y creo que podemos lograr definir un Estado (palestino) antes del final de mi presidencia", dijó a la televisión israelí.
Olmert había hablado el martes de "avances reales" en las negociaciones.
Y, en relación a los problemas judiciales del primer ministro israelí, Bush subrayó con prudencia que las negociaciones son un asunto de gobiernos y no de personas, al tiempo que aseguraba que en su opinión Olmert es "un tipo honrado".
La administración estadounidense no tiene sin embargo grandes expectativas y Bush no ha previsto de momento reunir a Olmert y a Abbas. El presidente estadounidense se entevistará con este último el sábado en Egipto, con ocasión de un fórum económico.
La Casa Blanca, que enfatizó el hecho de que el viaje está también motivado por el 60o. aniversario de la fundación del Estado de Israel, aseguró que no olvida las dificultades que enfrentan los palestinos.
"Les digo que me preocupo profundamente por los palestinos y por su futuro", afirmó Bush en declaraciones a la BBC. A diferencia de su primera visita, esta vez no viajará a Cisjordania.
Sin embargo, los palestinos anunciaron manifestaciones el jueves en Gaza y Cisjordania para marcar el 60o. aniversario de la 'Nakba', la 'catástrofe', como denominan la creación de Israel en 1948.
Bush pronunciará su primer discurso ante la Knesset, el Parlamento israelí, ese mismo día.
El viernes viajará a Arabia Saudita, donde presionará al rey Abdalá para que actúe para controlar la subida del precio del petróleo.
Y el fin de semana participará en Charm el Cheij, Egipto, en un fórum económico sobre Oriente Medio. Allí aprovechará para reunirse con el presidente afagano, Hamid Karzai, el sábado, y con dirigentes iraquíes y el primer ministro libanés, Fuad Siniora, el domingo.