Capriles, un ex gobernador de 39 años, ha estado recorriendo el país durante meses, con varias paradas al día en distintos pueblos para caminar por las calles, entrar a las casas y liderar actos en un intento por lograr un apoyo de las bases.
Por el contrario, Chávez, de 57 años y con limitaciones por los tratamientos contra el cáncer que lo aqueja, realiza escasas apariciones en público, aunque en las últimas semanas ha incrementado su exposición en televisión con actos y discursos, muchos de ellos transmitidos en cadena.
La mayoría de los últimos sondeos de las principales encuestadoras venezolanas le dan a Chávez más de 14 puntos porcentuales de diferencia sobre Capriles para los comicios presidenciales del 7 de octubre, mientras que el mandatario augura un triunfo arrollador con un 60 por ciento de los votos.
Pero el jefe de campaña de Capriles, Armando Briquet, dijo a Reuters que la percepción en las calles, así como sondeos internos de la oposición, muestran un panorama diferente.
"En este momento está pareja (la competencia) y está dando síntomas en las últimas semanas de que se está inclinando a favor nuestro", dijo Briquet. "Vamos a ganar esta elección, va a ganar el futuro. No tenemos ninguna duda de que va a ganar el futuro", agregó.
Capriles congregó a centenares de miles de personas en una marcha en Caracas cuando se inscribió como candidato a principios de junio. Chávez también reunió a una multitud cuando anotó su candidatura al día siguiente.
Los comicios tienen mucho en juego, no solamente para Venezuela, un país de 29 millones de habitantes con las mayores reservas petroleras del mundo, sino también para la región, dados los estrechos lazos comerciales y políticos que Chávez ha construido con aliados izquierdistas como Cuba y Nicaragua.