"Señor Ortega, ayúdenos a sepultar el cadáver de las FARC. No se sepulte con ellos". Estas fueron las palabras que Camilo Ospina, representante diplomático de Colombia ante la Organización de Estados Americanos (OEA), dirigió al mandatario nicaragüense, sin otorgarle el trato en su solicitud que como presidente de Nicaragua se merece.
Efectivamente, durante la sesión ordinaria del Consejo Permanente de la OEA, Ospina señaló que era patente la violación del derecho internacional por parte de Nicaragua, cuando su presidente "se solidariza con el grupo terrorista de las FARC, cuando protege a sus integrantes y cuando les ofrece diálogo y promueve sus actividades".
El embajador colombiano, que buscó dejar bien en claro que su rechazo es hacia el comportamiento del presidente y no del pueblo nicaragüense, recordó la presentación en público en estos últimos días de dos supuestas guerrilleras de las FARC a las que Nicaragua había dado asilo, el calificativo de "hermanos" que el gobernante dio a los guerrilleros y las informaciones, de las que se hizo eco la prensa nicaragüense, que confirmaron la visita de seis rebeldes a Managua, con el objetivo de celebrar el 29º aniversario de la Revolución Sandinista.
En este sentido fue que Ospina señaló: "Colombia distingue muy bien entre un pueblo honesto y trabajador y un gobernante que protege terroristas que quita de la boca de sus ciudadanos miles de dólares para trasportar a su territorio mediante engaños y atender como princesas a terroristas reconocidas, que viola la ley internacional para distraer la atención de su realidad interna, sin importar las consecuencia s para el pueblo inocente". Por otra parte, el embajador pidió a la OEA "estar atenta" frente una actitud que amenazaba la estabilidad de Colombia y todo el continente.
"Si efectivamente se comprobara que el señor Ortega se reunió con terroristas buscados internacionalmente y no cumplió con sus obligaciones legales, pedimos a la Justicia nicaragüense que investigue y sancione dicha conducta, que viola claramente los compromisos internacionales en la lucha contra el terrorismo", ha asegurado Ospina. Luego ha rechazado la injerencia de Ortega en los asuntos internos de Colombia y ha acusado a Nicaragua de "proscribir los partidos políticos de la oposición", de "perseguir la prensa libre" y de "apoyar al terrorismo".
Denis Ronaldo Moncada, embajador de Nicaragua, contestó inmediatamente a las declaraciones colombianas, acusando a Bogotá de aplicar "terrorismo de Estado" y de ser un "narcoestado", con una "plataforma productiva de drogas" que convierte a muchos países cercanos en zonas de tránsito. Moncada, quien reiteró que considera el ataque contra el campamento del ex jefe guerrillero Raúl Reyes en Ecuador como un crimen de Estado, también aseguró que Colombia viola la frontera marítima de los dos países en el mar Caribe.