La plaza de Tiananmen, en la capital, donde llegará la llama el lunes antes de comenzar los relevos por todo el mundo, está recibiendo la máxima atención de las autoridades chinas.Para evitar un incidente como el ocurrido el lunes en la ceremonia de encendido de la llama en Olimpia (Grecia), perturbada por militantes de la organización francesa Reporteros Sin Fronteras (RSF), las autoridades chinas anunciaron que procederán a controles aleatorios.
A partir del miércoles 2 de abril y antes de su regreso a Pekín para la inauguración de los Juegos el 8 de agosto, la llama hará un periplo por todo el mundo que se anuncia agitado. Los militantes hostiles al régimen chino y los movimientos pro tibetanos ya han previsto manifestaciones en Londres, París y San Francisco.
El relevo, a lo largo de 137.000 km y 130 días, pasará por el Tíbet y subirá al monte Everest, el más alto del mundo, en mayo. "Separatistas venidos de China y del extranjero intentan sabotear el paso de la llama por el Tíbet", dijo a la prensa Baema Chilain, vicepresidente de la región del Tíbet. "Estamos confiados y somos capaces de garantizar la seguridad del relevo", añadió.
Por otro lado, la prensa oficial de China acusó el domingo al Dalai Lama de cerrar las puertas a toda negociación sobre el futuro del Tíbet, en aparente respuesta a los pedidos a nivel internacional para que Beijing negocie con el exiliado líder budista.
En un largo artículo, la agencia noticiosa Xinhua citó pasadas acciones y declaraciones atribuidas al premio Nobel de la Paz, de 72 años de edad, que, dijo, socavan o contradicen sus pedidos de negociaciones."Fue la pandilla del Dalai Lama la que cerró la puerta al diálogo", dijo Xinhua, usando el término despectivo con el que siempre alude al gobierno de Tíbet en el exilio.
Beijing ha enviado contingentes militares para controlar Tíbet y otras zonas de China en que viven tibetanos. Pero se informó el sábado de otra protesta en Lhasa, capital regional del Tíbet, mientras diplomáticos concluían una visita organizada por Beijing con el propósito de demostrar que la situación era tranquila.
China ha acusado al Dalai Lama de organizar protestas en Lhasa y en otras áreas pobladas por tibetanos. Las protestas comenzaron de manera pacífica entre monjes budistas, pero se hicieron letales el 14 de marzo. Beijing asegura que 22 personas murieron en Lhasa, en tanto los exiliados tibetanos hablan de 140 muertos.
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