En la primera parte del comunicado, el líder guerrillero ha contestado a la carta que la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte de Cauca (ACIN) envió el pasado 17 de julio a las FARC para solicitar la retirada de sus combatientes del departamento. Las comunidades nativas acusaron al grupo armado de atacar a la población civil y de "no respetar su autoridad y su justicia".
"Si el Ejército, la Policía y los paramilitares salen de Cauca, si termina su guerra contra los indígenas, los campesinos, los mineros y pueblo en general, nosotros no tendremos problemas para salir también", ha anunciado 'Timochenko' en la misiva, reproducida por Caracol Radio.
El jefe de las FARC ha considerado que "es natural que el pueblo que sufre la guerra civil la rechace con ahínco", dado que "no ha sido una decisión del pueblo colombiano, sino una imposición de las clases pudientes y dominantes".
En este sentido, ha recordado que "si en Colombia cesaran las operaciones militares, los bombardeos y los ametrallamientos, los desplazamientos forzados, el despojo de la tierra, los crímenes contra el pueblo y la impunidad, con toda seguridad, no tendría sentido la existencia de las guerrillas".
A pesar de la oferta de las FARC, es difícil que llegue a materializarse ya que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha reiterado en numerosas ocasiones que no desmilitarizará "ni un centímetro del territorio nacional", argumentando que ello permitiría el avance de la guerrilla, por lo que la Fuerza Pública seguirá presente en Cauca.
Desde hace dos semanas, las FARC y la Fuerza Pública se enfrentan en Cauca, después de que la guerrilla lanzara una de sus peores ofensivas contra el departamento. Los indígenas han intervenido, pidiendo a ambas partes que cesen las hostilidades y abandonen la región.
El conflicto se agravó la semana pasada, cuando los indígenas del municipio de Toribío, el mas afectado por la violencia, comenzaron a desmantelar las bases del Ejército y de la Policía y desalojaron a los efectivos por la fuerza.
De momento, los enfrentamientos se han saldado con un total de cinco muertos --dos por parte de los indígenas y tres por parte de la Fuerza Pública-- y 3.000 desplazados por la violencia solo en Toribío.