"Esta compañía está sujeta a la legislación iraquí y el crimen fue cometido en territorio iraquí, por lo que debe ser la justicia iraquí la responsable de juzgar el caso", aseguró Abdul Sattar Ghafur Bairaqdar, miembro del Consejo Judicial Supremo, el más alto tribunal del país.
"Los familiares de las víctimas tienen derecho a acudir a la justicia iraquí", añadió Bairaqdar. El ministerio del Interior iraquí ordenó, este lunes, cancelar la licencia de actividad de Blackwater, empresa de seguridad privada que escolta a los funcionarios de la embajada estadounidense en Bagdad.
El suceso que motivó las medidas ocurrió en el barrio Al-Yarmukh de la capital iraquí. Aún se desconocen las causas exactas por las que comenzaron a disparar los agentes de Blackwater que viajaban en un convoy formado por seis vehículos escoltando a diplomáticos estadounidenses.
Fuentes iraquíes y estadounidenses en Bagdad hablaron del estallido de una bomba al paso del convoy, pero algunos testigos presenciales que denunciaron que los agentes de Blackwater abrieron fuego indiscriminadamente contra los civiles.
"Las conclusiones se tendrán en uno o dos días" indicó el portavoz del ministerio del Interior, Abdel Karim Khalaf. El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, calificó la acción como "criminal". La secretaria de Estado estadounidense, Condolezza Rice telefoneó a Maliki para lamentar el incidente.
Blackwater cuenta con un millar de efectivos trabajando en Irak, principalmente en la defensa de intereses y funcionarios estadounidenses. La mayoría de los agentes son ex militares.
Este incidente ha vuelto a poner de manifiesto el vacío legal que existe para las empresas extranjeras que trabajan en Irak, puesto que éstas no aceptan ni la legislación local ni la internacional en materia de conflictos.
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