Una lluvia de cohetes de mortero cayó hoy sobre la fuertemente custodiada "Zona Verde" del centro de Bagdad, que alberga sedes gubernamentales y legaciones diplomáticas, aunque se desconoce si produjo víctimas, informaron a Efe fuentes policiales.
Grandes columnas de humo se elevaban sobre este emplazamiento bagdadí después de que cinco o seis proyectiles de mortero impactasen en la "Zona Verde", rompiendo de esa forma la calma tensa que reinaba en Bagdad esta mañana.
Este nuevo ataque es el séptimo que insurgentes lanzan contra este área, en la que se encuentran la Embajada de EEUU y la oficina del primer ministro, en una semana.
Además, el bombardeo llega apenas unas horas después de que el Gobierno iraquí levantase ayer por la noche el toque de queda que regía sobre la capital desde el pasado miércoles.
Las explosiones causadas por los morteros se escucharon desde muchos puntos de Bagdad, y se pueden observar helicópteros sobrevolando la zona.
EEUU sumó dos bajas
En tanto, ayer, dos soldados estadounidenses murieron como consecuencia de sendas explosiones al paso de los vehículos en los que viajaban, informó hoy el mando militar estadounidense en Irak.
Según un comunicado, un "marine" falleció por las graves heridas que sufrió el sábado tras ser alcanzado su blindado por la explosión de un artefacto cuando se encontraba en acción de combate en la provincia de mayoría suní de Al Anbar, en el oeste de Irak.
El otro militar perdió la vida ayer en similares circunstancias, víctima de las heridas provocadas por la detonación de una bomba en las proximidades de su vehículo cuando patrullaba al norte de Bagdad, según dijo el Ejército de EEUU en otro comunicado.
Estas muertes elevan a 4.012 el número de soldados estadounidenses que han perdido la vida en suelo iraquí tras la invasión del país en 2003, la mayoría por la explosión de bombas al paso de vehículos militares o por accidentes de helicópteros.
El pasado 24 de marzo, cuatro días después del aniversario de la invasión, el número de soldados estadounidenses muertos en Irak alcanzó la simbólica cifra de 4.000.
Coincidiendo con los cinco años de ocupación, el presidente de EEUU, George W. Bush, reconoció el alto coste económico y en vidas de la guerra en Irak, pero defendió lo que considera una decisión justa y necesaria.