Por lo menos 178 personas murieron, sumando estos últimos fallecimientos, en los enfrentamientos registrados en los últimos días, tras las elecciones del jueves pasado en Kenia, según indicaron fuentes oficiales.
Alfred Mutua, vocero del gobierno, indicaba poco tiempo antes de esta última masacre que la prohibición de manifestarse será mantenida durante varias semanas, cuestión que afectará a la concentración convocada para el próximo jueves por la oposición.
Mutua, en conferencia de prensa, admitió que no tenía a disposición el número de heridos, aunque indicó que, desde que estalló la violencia el sábado pasado, fueron desplazadas alrededor de 75.000 personas.
El número de víctimas fatales, previo a la última matanza, ascendía a más de 180, según los medios locales. Sin embargo, es probable que los choques esporádicos que se registraban este martes en la ciudad occidental de Kisumu eleven ese recuento provisional.
El vocero gubernamental aseguró que la prensa extranjera está "exagerando" los alcances de la violencia postelectoral, atribuida por el funcionario a una minoría integrada por "bandas de incivilizados".
A causa de prohibición oficial contra todo tipo de manifestaciones, Mutua indicó que tampoco se autorizaba la que convocó para el jueves Raila Odinga, líder opositor, en el Parque Uhuru en Nairobi.
Odinga acusa al Gobierno de haber realizado operaciones fraudulentas en el escrutinio de las elecciones del jueves, que dio como vencedor al presidente Mwai Kibaki, que se presentaba a la reelección. Asimismo, el vocero del gobierno anunció que Kibaki tardará entre dos o tres semanas en nombrar a su próximo gabinete.
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