El Tribunal Oral Federal Nº 1 de Córdoba, Argentina, sentenció al ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, a cadena perpetua, revocándole la prisión domiciliaria, a la vez que fue inhabilitado de por vida, mientras militantes de derechos humanos festejaban en el recinto.
Según la sentencia del tribunal federal cordobés, Menéndez deberá ser trasladado a una dependencia carcelaria dependiente del Servicio Penitenciario. Se dictaminó que Menéndez fue autor mediato, es decir, que fue quien ordenó la privación ilegítima de la libertad, la tortura y el asesinato de cuatro jóvenes militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) en 1977.
Privación ilegal de la libertad, torturas y asesinato fueron los cargos que se repitieron en la sentencia en cada uno de los inculpados, los que recibieron cadena perpetua, revocación de prisión domiciliaria e inhabilitación de por vida.
Efectivamente, los jueces federales Jaime Díaz Gavier, Carlos Otero Álvarez y José Vicente Muscará encontraron culpable a Menéndez y revocaron la prisión domiciliaria, por lo que será enviado a una cárcel común.
En el juzgado, durante la lectura del veredicto, estuvo presente el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, además de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, incluida Estela de Carlotto.
Fue hallado culpable por el secuestro, la tortura y el asesinato de Humberto Brandalisis, Hilda Palacios, Raúl Cardozo y Carlos Lajas Lajas, quienes fueron acribillados por los militares en un simulacro de enfrentamiento en la capital cordobesa en la madrugada del 15 de diciembre de 1977.
En los alegatos los fiscales solicitaron condenas de "prisión perpetua" para Menéndez, Díaz, Lardone, Manzanelli y Padován, en tanto que para Acosta, Rodríguez y Vega, prisión de entre 18 y 21 años.
Alegato de defensa
Previo a la enunciación de la sentencia, el ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército afirmaba en su defensa que "es falso lo que vienen sosteniendo los subversivos, quienes ahora hablan de la inexistencia de la guerra contrarrevolucionaria y llaman represión ilegal a los esfuerzos defensivos de las fuerzas legales". También sostuvo entonces que "no se persiguió a enemigos políticos".
Por otra parte, definió a los integrantes de las diversas agrupaciones de la época como "verdaderos ejércitos clandestinos, combatientes organizados en comandos y unidades a imitación de los militares", a quienes atribuyó 1.500 muertes y 21.500 atentados.
"Antes los terroristas estaban en la ilegalidad, ahora pretenden ser ciudadanos atados a la Constitución. Confío en que los guerrilleros del 70 ahora en el poder no puedan imponer su régimen autoritario", agregó.
En otro momento de su testimonio, manifestó que "los subversivos no se han sacado aún la piel de cordero". Añadió: "Ahora se apropiaron de la legalidad y pretenden ser pacíficos ciudadanos (…) Desde el poder intentan convertirnos a su sistema esclavista".
"Los argentinos sufrimos una guerra desatada por los sicarios vernáculos del comunismo internacional, los mismos que hoy persisten en sus objetivos", señaló.
Hacia el final de su descargo, Menéndez afirmó: "Ostentamos el dudoso mérito de ser el primer país en la historia del mundo que juzga a sus soldados victoriosos.(…) ¿Para quién ganamos la batalla?".