El principal escollo de las negociaciones entre Bruselas y el Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, está en los aranceles industriales y agrícolas.
Durante la reunión, encabezada por la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, se pusieron de manifiesto las importantes diferencias entre ambos bloques.
Fernández y Barroso se mantuvieron firmes en la defensa de los intereses de cada uno de los bloques durante un diálogo "franco" y no exento de cierta tensión.
En una de sus intervenciones, Barroso advirtió a Fernández que Mercosur no va a lograr que la UE flexibilice su postura en el intercambio agrícola si no hace concesiones en el campo de industrias y servicios.
"Si no hay concesiones en el ámbito industrial no será posible que los países de la UE den su visto bueno a reducciones en el ámbito agrícola. Ni dentro de la OMC ni en el marco bilateral", advirtió el presidente de la CE.
La presidente argentina, por su parte, recordó a Barroso que Mercosur no se niega a revisar sus aranceles industriales e insistió en que "la discusión está en el cuánto" y debe tener en cuenta las asimetrías económicas y sociales existentes entre cada uno de los bloques.
"Lo que estoy planteando es si reconocemos las asimetrías, las diferencias en el desarrollo social de cada uno, si no, estuvimos haciendo un ejercicio inútil durante este fin de semana", denunció Fernández, en referencia a los compromisos de buenas intenciones para combatir la pobreza y la exclusión social adquiridos durante la V Cumbre de América Latina, Caribe y Unión Europea. "No está en la Unión Europea la mayor cantidad de pobres, la mayoría de los pobres está en América Latina. El bloque asimétrico a la baja, somos nosotros", recordó Fernández. Pese al estancamiento en las negociaciones, al término del encuentro, tanto la presidenta argentina como Barroso valoraron la importancia de la reunión.
"Se discutió con franqueza y realismo", comentó la mandataria de Argentina, que ejerce la presidencia pro tempore del Mercosur.
"Hemos avanzado", apuntó Barroso en breves declaraciones a un grupo de periodistas, en las que puntualizó, no obstante, que "es necesaria una mayor flexibilidad de las economías emergentes, si no, no habrá acuerdo global".
Ambas partes quedan emplazadas ahora a la reunión del Consejo de Cooperación que se desarrollará en el segundo semestre del 2008 y en la próxima reunión de la Ronda de Doha.
Por su parte, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, arremetió hoy contra los países europeos por responsabilizar a Brasil de la subida del precio de los alimentos y, en cambio, no decir nada en la Cumbre de Lima de la escalada del precio del petróleo ni de la crisis inmobiliaria de Estados Unidos.
"Ahora nosotros somos los responsables del aumento de los precios de los alimentos, pero ayer no vi a ningún compañero europeo criticar el aumento del precio del petróleo", dijo.
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