La carta de triunfo de la senadora Hillary Clinton –su apoyo entre los superdelegados que pueden controlar el destino de la nominación demócrata- comenzó a desvalorizarse el viernes, mientras el senador Barack Obama tomara la delantera también en este frente, con delegados no comprometidos que declaraban su lealtad a él, al tiempo que otros se alejaban de ella.
Clinton públicamente juró que seguirá luchando por la nominación mientras hacía campaña en Oregon el viernes. Pero un nuevo tono, más conciliador, trepó dentro de sus discursos, mientras se alejaba de los ataques más enérgicos contra Obama que caracterizaron las últimas primarias. En vez de ello, lo involucró más gentilmente en los temas mientras apuntaba sus disparos contra el senador John McCain de Arizona, el candidato republicano.
El movimiento de superdelegados hacia Obama –dándole una ganancia neta de seis el viernes solo, con más por venir-, incrementó la presión sobre Clinton para que al menos se abstenga de hacer comentarios divisivos, particularmente luego de sus dichos del miércoles en los que dijo que los votantes blancos de bajos ingresos no apoyarían a Obama si se convierte en el nominado demócrata. Sus colaboradores afirman ahora que ella se arrepiente de los comentarios.
Funcionarios demócratas dijeron que lo que había sido un ‘goteo’ de superdelegados declarándose a favor de Obama se estaba convirtiendo en un flujo constante a causa de las primarias del martes, cuando Clinton perdió por un 14 por ciento en Carolina del Norte y ganó por poco Indiana. Obama está a sólo 166 delegados de los 2.025 necesarios para asegurarse la nominación.
“Pienso que el punto más alto fue alcanzado alrededor de la medianoche el último martes”, dijo el Representante James E. Clyburn de Carolina del Sur, pronosticando un “movimiento significativo y constante a favor de Obama”, de parte de los superdelegados.
Los consejeros de Clinton afirman que los ataques contra Obama no son más suficientes como para cambiar el moméntum o el resultado de la carrera por la nominación. Por lo que, continuar atacándolo en la campaña, en este punto, infligiría probablemente más daño en el largo plazo a Clinton que Obama, dijeron los consejeros de Hillary.
Obama hizo su propia oferta de paz a la campaña de Clinton, no obstante una de táctica, sugiriendo que estaría abierto a ayudarla a retirar su deuda de campaña. “Querría tener una discusión de amplio rango con la senadora Clinton sobre cómo podría yo hacerla sentir bien sobre el proceso y tenerla a ella sobre el equipo moviéndose adelante”, dijo. “Pero como dije, es prematuro ahora. Ella está compitiendo activamente, y aún tenemos cosas por hacer aquí mismo en Oregon y en otros estados”.
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