El partido opositor se formó con dos agrupaciones del interior de Cuba -la Corriente Socialista Democrática y el Partido del Pueblo- y otro de Miami -la Coordinadora Socialdemócrata en el Exilio-, que fundieron sus fuerzas en el Arco Progresista.
"Hemos convertido al Arco Progresista en el partido por excelencia de la izquierda democrática, dentro y fuera de Cuba", dijo a BBC Mundo el historiador Cuesta Morúa y líder de la agrupación recién formada quien explicó que en la fundación participaron alrededor de 50 personas, disidentes venidos de toda la isla.
El dirigente opositor indicó que el paso se da para que "aunemos fuerzas en este momento que nosotros interpretamos como cambio histórico, en el que queremos adelantar a la sociedad nuestras iniciativas para lograr el bienestar y la democratización".
Explicó además que "el partido empieza con 400 miembros a lo largo de la isla y un número mayor de simpatizantes dentro de la red de 'Ciudadanos por un Cambio Tranquilo', una de las instituciones que estamos promoviendo en el pueblo".
El reto de la oposición
"Una de las dificultades de la oposición es el alejamiento de la gente, nosotros somos una de las organizaciones que mejor ha sabido captar la sensibilidad de un ciudadano que tiene el mercado en la cabeza pero la sociedad en el corazón", expresó Cuesta Morúa.
Dijo el dirigente opositor que en los cubanos "hay además un fuerte sentimiento de independencia que el Arco reproduce en su discurso y en su comportamiento", y aseguró que son contrarios al embargo de Estados Unidos y que no reciben ayuda de Washington.
Pero lo más importante y novedoso consiste en promover los cambios que desea la población, "tratando de identificar cuáles son los problemas del ciudadano, alimentación y reforma agrícola", por encima de los temas tradicionales de la disidencia.
"En el pasado dedicábamos más tiempo a cuestiones abstractas, ligadas a las libertades políticas, en una sociedad que no estaba preparada para eso", explicó Cuesta Morúa y señaló que "esto ha salido de la discusión con la gente del pueblo".
La visión femenina
La profesora Denia Rodríguez del Toro, presidenta del Partido del Pueblo, y una de las vicepresidentas de Arco Progresista reconoció "los logros que se han obtenido en la Salud Pública y en la Educación", aunque afirmó que habría que promover mucho más "el respeto y la tolerancia".
"Entre otras cosas queremos promover la igualdad de las mujeres", subrayó Rodríguez del Toro e indicó que de las seis vicepresidencias del partido, dos son ocupadas por mujeres, "los socialdemócratas están ayudándonos en la emancipación de la mujer".
Los obstáculos
Según informes de prensa, las autoridades cubanas trataron de impedir la celebración del congreso fundacional, cosa que confirmó Rodríguez del Toro: "Los delegados de las provincias orientales fueron citados por la policía y se les retiraron los documentos de identidad para que no puedan asistir y se les negó la visa a eurodiputados socialistas".
De todas formas, reconoció que la actitud de las autoridades hacia ellos es diferente que con otros grupos opositores, "nos hostigan bastante pero con cierto respeto y cierta cortesía, parecen tener en cuenta que somos de una línea moderada".
A pesar de su pequeñez, el movimiento socialdemócrata tiene características propias que podrían convertirlo en una alternativa política nacional, ya que se trata de la fuerza opositora más potable del espectro, tanto para la población como para el gobierno.
Hasta ahora, ninguna organización política ha sido capaz de activar y organizar a ese 10% de la población que en cada elección rechaza las propuestas gubernamentales, absteniéndose de votar, votando en blanco o anulando el voto.