Los ministros de Defensa de la Alianza alcanzaron un consenso según el cual la fuerza ISAF "puede actuar contra instalaciones e individuos" implicados en el narcotráfico "que apoyan a la insurgencia, según la autorización de los respectivos países", según anunció el portavoz de la OTAN, James Appathurai.
En la práctica, esto significa que cada país con tropas en la fuerza ISAF que dirige la Alianza Atlántica podrá elegir si sus tropas se implican o no en esta nueva actividad.
El acuerdo es temporal, sujeto a una revisión que tendría lugar en la próxima reunión de ministros de Defensa de la Alianza que se celebrará a comienzos de febrero en Cracovia (Polonia).
Las operaciones antidrogas podrían comenzar pronto y se centrarán en las "regiones prioritarias", en referencia al sur del país.
Se considera que el 98% del cultivo de opio en Afganistán se concentra en siete provincias del sur del país, las más afectadas por la violencia de los talibán.
Según cifras de EEUU, el cultivo y producción de opio y heroína aportan entre 60 y 80 millones de dólares anuales a los talibán, que se han convertido, en opinión de la OTAN, en una auténtica mafia de la droga.
El portavoz de la Alianza ha añadido que esta nueva tarea se basa en la petición del Gobierno de Afganistán, dentro de las resoluciones de la ONU y del actual plan operativo de la Alianza en ese país.
La resolución 1833 de la ONU establece que la lucha contra el narcotráfico en Afganistán debe desarrollarse dentro del liderazgo de las autoridades del país.
Al menos 14 de los 26 países aliados señalaron sus preferencias para que la lucha contra el narcotráfico siguiera siendo una responsabilidad de la policía y el ejército afganos, incluso con un mayor apoyo internacional.