Nicolas Sarkozy había dicho inicialmente que desempeñaría un papel personal pero redujo su participación, desapareciendo prácticamente de la campaña cuando su índice de popularidad empezó a desbarrancarse hace varias semanas.
"El presidente de la república no debería estar implicado en las elecciones municipales", dijo Sarkozy en una visita a Toulon. Fue su primera declaración desde la primera rueda de votaciones el domingo que representaron una advertencia a su partido, rezagado frente sus rivales socialistas. "Esta es una cuestión de democracia local".
El partido Unión para un Movimiento Popular (UMP), al igual que los socialistas, estaba cortejando a un partido centrista pequeño antes de la rueda final del domingo, conviniendo acuerdos en las ciudades donde podrían hacerse sentir los votos extra.
Los candidatos tenían hasta el martes por la noche para concluir negociaciones y presentar candidatos.
"Una vez que los resultados son definitivos, depende de cada político, y en primer lugar de mí mismo, aprender las lecciones de estas elecciones", dijo Sarkozy. "El pueblo se habrá expedido. Naturalmente tomaré en cuenta lo que digan".
Sarkozy habló durante una visita a Toulon dedicada a cuestiones inmigratorias. El presidente ha hecho de la inmigración ilegal y la integración de los nacidos en el exterior un tema prominente de su gobierno, tras designar por primera vez un ministro de inmigración en Francia.