A modo de un segundo gesto de buena voluntad, en vistas a un acercamiento al bloque europeo, luego de que esta semana fuera detenido Radovan Karadzic, buscado internacionalmente por crímenes de guerra, Serbia se dispuso a regresar a los países de la Unión Europea (UE) donde estaban acreditados a sus embajadores, luego de que los retirara debido a la manifestación que en tales países se realizó a favor de la independencia unilateral de Kosovo el mes de febrero pasado.
Efectivamente, el Ministerio serbio de Relaciones Exteriores, encabezado por Vuk Jeremic, propuso tal decisión a ser adoptada por el gobierno. Serbia había retirado su personal diplomático de más de 40 países -EEUU, la mayoría de miembros de la UE y algunas naciones de Asia y Medio Oriente -, los que habían reconocido a Kosovo como país independiente, decisión que Belgrado califica de ilegal. Lo que hoy fue decidido, no obstante, no incluye a los países que no son miembros de la UE decisión de hoy no incluye el retorno de los diplomáticos a los países que no son de la UE.
Al retornar sus embajadores, según consideran algunos funcionarios, Belgrado está siendo práctico, al tiempo en que no dejó que tal reconocimiento hacia Kosovo, la ex provincia serbia, ponga en peligro lazos más estrechos con los países del bloque europeo. Bruselas indicó esta semana que la detención de Karadzic, por otra parte, era una señal de que Serbia tiene serias intenciones de acercarse a la UE. La decisión de Serbia de normalizar los contactos a alto nivel con esos países se produce con el objetivo de aumentar sus recursos diplomáticos para obtener cuanto antes el estatuto de candidato a la adhesión a la UE, objetivo prioritario del actual gobierno serbio.
Los embajadores regresarán a sus puestos en los próximos siete días, según anunció el ministro de Protección de Medioambiente, Oliver Dulic, tras la reunión del Gobierno.