Los enfrentamientos entre los rebeldes y las fuerzas de seguridad del país ocurrieron en Omdurman, ciudad situada cerca de la capital. Los combates llevaron a establecer un toque de queda en Jartum y sus alrededores.
Se trata de la primera vez que los combates entre los rebeldes y las fuerzas gubernamentales se producen en la capital, a pesar de que el conflicto entre el Gobierno dominado por los árabes y los rebeldes de la periferia está activo desde hace décadas.
"El principal objetivo de este fallido ataque terrorista de sabotaje era lograr la atención de los medios de comunicación y hacer que la gente se crea que tienen la capacidad de entrar en Jartum", explicó el secretario político del gobernante Partido del Congreso Nacional, Mandour al Mahdi, en declaraciones a la televisión estatal.
Y agregó: "gracias a Dios su intento ha sido completamente derrotado. Algunos comandantes de alto nivel del JEM han muerto".
Los rebeldes habían asegurado anteriormente que su intención era hacerse con el control de Jartum y derrocar así al presidente del país, Omar Hassan al Bashir.
"Estamos intentando controlar Jartum y, con ayuda de Dios, nos haremos con el poder en la región; es sólo una cuestión de tiempo", declaró el comandante rebelde.
En tanto, el Gobierno estadounidense dijo estar "muy preocupado" por la violencia desatada en Sudán e instó a ambos lados a mostrar moderación.
"Estamos muy preocupados por la situación," dijo el portavoz de la Casa Blanca Gordon Johndroe en Texas. "Instamos a ambas partes a cesar las hostilidades, ya sea del grupo rebelde o cualquier respuesta del Gobierno. Queremos ver la restauración de la calma y el orden", añadió.