Quien era hasta ayer el presidente de Túnez, Zine al Abidine Ben Ali, debió huir de su país hacia Arabia Saudita tras los disturbios desatados por una ola de protestas que dejó decenas de muertos y en las que se pedían su dimisión. El primer ministro Mohammed Ghannouchi asumió el poder de forma provisoria junto a un comité de seis personas.
La jornada final de Ben Alí en el gobierno comenzó con una dura represión a los manifestantes que, como lo vienen haciendo desde hace tres semanas, recorrieron las calles de la capital tunecina al grito de "Ben Ali, fuera", o "Ben Ali, asesino", y portaban un cartel que decía: "No olvidaremos", en referencia a las personas muertas durante la represión de las protestas, que comenzaron hace tres semanas.
Las manifestaciones se iniciaron por los altos precios de los productos y servicios de primera necesidad y en reclamo del incremento de subsidios, además de rechazo al alto grado de corrupción que se le achaca popularmente al gobierno.
En definitiva, la sangrienta ola de protestas, inédita en los últimos 23 años, pudo más que los intentos de Ben Alí por mantenerse en el poder, quien horas antes de abandonar su país, rumbo a París, había disuelto su gobierno y ordenado anticipar las elecciones legislativas para dentro de seis meses, según informó la agencia oficial de noticias de Túnez, Tap.
El primer ministro, Mohamed Ghannouchi, ha anunciado ante la televisión estatal que ha asumido la Presidencia interina de Túnez, poco después de que el presidente Zine al Abidine Ben Alí abandonase el país, y ha asegurado que respetara la Constitución y restaurara la estabilidad.
"Las actuales circunstancias no permiten el retorno de Ben Alí a Túnez", ha dicho Ghannouchi a la cadena árabe Al Yazira. Asimismo, ha asegurado que los líderes opositores que se encuentran viviendo en el extranjero son libres de volver al país.
Fuentes oficiales saudíes han asegurado que el ex Jefe de Estado se encuentra en la ciudad portuaria de Yeddah. "El reino muestra su total respaldo al pueblo tunecino y desea que todos los ciudadanos estén unidos para superar esta difícil etapa de su historia", señalaron en un comunicado.
Asimismo, la SPA señala que la decisión del país de dar la bienvenida a Ben Ali está basada en el reconocimiento de las "extraordinarias circunstancias" que atraviesa Túnez. Arabia Saudí tiene un historial de acoger a depuestos mandatarios y políticos. En Yeddah pasó sus últimos días el ex dictador ugandés Idi Amin.