Los de Paracas son considerados unos de los más bellos textiles del mundo y la exposición es "una primicia mundial. Nunca antes salieron del Perú y fueron expuestas en el extranjero tantas piezas de esa cultura", señaló a la AFP Daniélle Lavallée, arqueóloga especialista de Sudamérica y comisaria de la exposición.
Un total de 43 de esos textiles, esencialmente mantos fúnebres, que hoy pueden ser admirados en toda su majestad, pudieron ser restaurados gracias a un programa de cooperación franco-peruano que llevó dos años de trabajo.
"La restauración fue financiada por el Museo del Quai Branly, pero íntegramente realizada por los restauradores del Museo Nacional de Lima", recalca Lavallée, que señala la delicadeza y pericia de ese trabajo, cuyas etapas el visitante puede seguir paso a paso en un vídeo que acompaña la exposición.
La cultura de Paracas se desarrolló en la costa sur de Perú entre los años 100 AC y 200 DC, pero no fue descubierta hasta los años 20. En ella, como en todas las civilizaciones del antiguo Perú, "los textiles desempeñan un papel particular, y generaciones sucesivas los adoptan como símbolos de identidad y como elementos esenciales de los ritos religiosos", lo que los convierte en "fuentes de información fundamentales" para comprender las sociedades que los fabrican, explica Lavallée.
Además, "en Perú, el textil es el origen del desarrollo de todas las artes plásticas" y de él nacen los estilos que se expresan después en la cerámica, el metal o la escultura en piedra", agrega.
El cuerpo principal de la muestra deslumbra por la belleza de los mantos funerarios, ponchos, túnicas y turbantes delicadamente bordados con una gran riqueza cromática. "Hay en ellos 190 tonos distintos", indica Lavallée, señalando que "los tintes se conservaron perfectamente" a través del tiempo.
Piezas de cerámica y orfebrería completan la exposición y permiten al visitante comprobar el parentesco de los motivos. Al final, la muestra explica las circunstancias del descubrimiento de los textiles de Paracas por el arqueólogo peruano Julio C. Tello, y el impacto que tuvo en su época.
En complemento de la exposición, el museo parisino dedica otra muestra a Elena Izcue (1889-1970), pionera de las artes decorativas en América Latina y figura esencial del redescubrimiento del arte precolombino a principios del siglo XX.(AFP)
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