Aunque Bush evitó, nuevamente, referirse a objetivos vinculantes para la reducción de emisiones al estilo del Protocolo de Kyoto. En su visión, la futura declaración debe dejar a cada país las manos libres para acometer contra el calentamiento global como le parezca más adecuado.
El Presidente subrayó que Estados Unidos se toma en serio la amenaza del cambio climático.
Su combate es responsabilidad tanto de los países industrializados como en desarrollo, indicó, reiterando la necesidad de apostar por soluciones de innovación tecnológica impulsadas por el sector privado.
A la reunión en Washington asisten representantes de los países responsables del 80 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono, entre ellos China, Brasil, México, Australia, Alemania, Gran Bretaña y Japón.
Algunos países, sobre todo en Europa, expresaron su temor de que la iniciativa de Washington suponga un proceso paralelo a los esfuerzos de la ONU. Estados Unidos asegura que no es el caso. La ONU y la Unión Europea (UE) pretenden que se acuerden objetivos vinculantes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Además, propuso este viernes crear un nuevo fondo para ayudar a las naciones en desarrollo a usar tecnologías limpias para generar energía.
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